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BELÉN DE LA MONTAÑA


Como es tradicional, el primer domingo de octubre se celebra la festividad de la Virgen de Belén, en la Parroquia de La Montaña. Este año el domingo fue 7 de octubre y como también es costumbre el Grupo de Montaña Estoupo acudió a este bello pueblo para celebrar allí el Día del Socio.
La marcha, iniciada desde el centro de Luarca, transcurrió tranquila desde su salida a través del barrio del Curión por carretera de La Granda, Setienes, Barceda y Paladeperre. Desde aquí hasta encontrarnos con la torre de la iglesia de San Salvador en el pueblo de Belén, el grupo asciende por el Camín d’Escádana. Dejamos a un lado el Río Negro bajo su manta de umeiros, castaños y avellanos. Discurre entre la umbría su escaso caudal que tiene el color de su nombre. La cuesta de Escádena es bastante empinada, aunque hay descansos para ver pacer a caballos en la Ordovaga y en las proximidades de Belén. Son animales bien alimentados y de una estampa imponente. Debe de haber mucha afición a la monta por estos lugares, pues no son animales de carga. Los niños que acompañan al Grupo están siempre sonrientes y se entretienen entre ellos intercambiando mochilas y refrescos. De pronto aparece la niebla y no somos capaces de adivinar por dónde se levanta el campanario de Belén que un poco antes de la una de la tarde suena en toda la parroquia como sólo una vez en el año. El campo de la iglesia está espléndido y hay gaitas y mucha prisa por llegar a misa mayor. En La Taberna tampoco cabe una alfiler. Irene sale un momentín de la cocina para saludar a viejos conocidos de Luarca y para compartir con ellos la nostalgia de un tiempo en que las familias de la Parroquia y alrededores tendían los manteles para una de las mejores comidas del año. Nos alegra mucho que esta costumbre vuelva a ser posible por la buena idea que se les ha ocurrido a los de la Asociación de Vecinos de la Montaña de instalar mesas y sillas para facilitar la comida y la reunión. Las palabras de Emilio, el cura, son muy cercanas y emotivas y llegan a sus feligreses que han acudido de los 27 pueblos que componen esta Parroquia. Tras la procesión, la Presidenta de la Asociación, María Esther García, hace entrega al Grupo Estoupo de una placa conmemorativa con el nombramiento de Invitado de Honor, que recoge Mario, a quien se le impone la insignia de plata con la Estrella de Belén. Fue un acto muy emotivo para todos los socios por la sorpresa y por la oportunidad del encuentro. Pues si es cierto que el Grupo acude cada año a esta fiesta, también lo es que siempre es magníficamente recibido y que los detalles del mejor acomodo y compañía hacen que esta excursión sea una de las más gratas de las programadas a lo largo del año. Las palabras de Esther, que con tanto orgullo como dignidad lleva su condición de valdesana de la Montaña, resonaron claras como el metal de la verdad y de la justicia en ese ámbito que está tan cerca y a la vez tan lejos de todo. Vino a decir que la Parroquia de la Montaña necesita urgentemente el trazado de una nueva carretera por el viejo camino de la Escádena –por el que nosotros habíamos llegado acortando la considerable distancia de unos 6 kilómetros- y que necesitan, cuanto antes, abrir una ventana en Internet para que La Montaña tenga presencia física y se puedan recibir iniciativas, ideas, proyectos, etc. que den vida a lugares como éste, cada día más despoblados, más olvidados, mas solos.
La comida de hermandad del Grupo transcurrió llena de buen humor y las orquestas cumplieron bien su papel de animadores de una fiesta que va cada año superándose. Antes de regresar a casa visitamos la Exposición de Fotos Antiguas que se mostraban en la Escuela. Casi todos son retratos de los tantos habitantes que hace 30, 40 ó 50 años tenía esta Parroquia: la escuela, el servicio militar, la emigración, etc. Son fotos para el recuerdo y quizás para explicar lo que queda de un tiempo ya pasado. No cabe duda de que son fotos para quererse más y superar las dificultades. Ojalá el año que viene podamos estar todos juntos, allí.
GRUPO DE MONTAÑA ESTOUPO