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La Vírgen de Belén, patrona de La Montaña de Rionegro de Valdés


 

En el centro geográfico de la Parroquia de San Salvador de la Montaña, como corazón espiritual de todos los habitantes del valle del Río Negro, se eleva la torre de la Iglesia: como faro que ilumina a quienes con fe y esperanza buscan en sus ojos de misericordia la luz de la esperanza; como un mensajero que, a toque de campanas advierte que hemos llegado a la casa de la Madre, la casa común en donde ninguno se encuentra extraño; como carrillón entrañable que, con su viejo y cansado reloj, nos hace sentir que ella no tiene prisa, que siempre nos está esperando, que nos recibe a cualquier hora y que nos escucha son prisa… Es la Virgen de Belén, patrona de la Montaña de Rionegro, venerada en su capilla de la iglesia parroquial de San Salvador de la Montaña de Rionegro.
En su honor, el primer domingo y el segundo sábado de octubre, se celebran las “fiestas de Belén”, cita obligada para todos los que sienten la Montaña como la tierra de sus familiares, como lugar de amistad, de recuerdos entrañables, de trabajo, de solidaridad, de oración, de acogida generosa y de encuentro cordial
Y, a lo largo del año, de cada casa, de cada familia, de cada feligrés de la Parroquia y de muchos peregrinos que llegan a Belén para venerar a su Virgen, recibe el homenaje cariñoso de su oración como ofrenda de agradecimiento o la súplica confiada de una plegaria como expresión de confianza infinita en su intercesión poderosa ante su Hijo que reposa tranquilo en sus brazos mientas su Madre cuida de Él y cunda de todos los que la invocamos con cariño de hijos.

 

HIMNO A LA VÍRGEN DE BELÉN

A Belén por el Valle del Rio Negro,
Con amor te venimos a cantar
A ti Virgen, orgullo de estos pueblos ,
que con fe te veneran en tu altar.
Madre Santa, de toda La Montaña
consuelo y esperanza en nuestro caminar
Danos fuerza con tu dulce mirada ,
llévanos de tu mano, bendice nuestro hogar
Con tu ayuda podremos ser testigos
de un mundo más humano donde haya amor y paz.
Madre Santa de toda La Montaña,
consuelo en la tristeza, refugio en el dolor
Hoy tus hijos queremos darte gracias,
cantarte y bendecirte, mostrarte nuestro amor;
Como nieve en lo alto del Estoupo
Tu rostro resplandece en nuestro corazón